El amor es y será siempre altamente rentable.

Se dice que todo es por amor, que el universo se creó y se construye por amor, que el significado de la vida y lo que buscamos tú y yo es comprender  el amor experimentándolo en distintas formas y manifestaciones.

Pero,  ¿qué es el amor y dónde está metido en el mundo corporativo?

El amor para mi es sinónimo de voluntad, la voluntad es sinónimo de acción y creo que el amor si no se camina tan sólo es una definición, pero cuando lo generamos se convierte en una experiencia que une, suma, motiva, inspira, sana, construye, multiplica, crea, transforma, conecta, libera, realiza y vende.

Es lo que hace que nuestros esfuerzos día con día valgan la pena y no es únicamente el sentir manifestado a través de una  relación con nuestras personas allegadas, es un sentido personal de totalidad y conexión de todos con el todo, lo que hace que cumplamos nuestros acuerdos por convicción y no por obligación ya que el amor es consciencia por que permite darme cuenta que lo que genero en otros realmente lo genero en mi, es trabajar al servicio de nuestros clientes internos y externos viéndonos desde sus ojos.

En las organizaciones a veces se nos olvida la importancia del amor por andar corriendo, con prisas, con hambre insaciable donde nada ni nadie es suficiente. A lo mejor por que creemos que esta peleado el que estemos bien con que nos vaya bien, la abundancia interior con la exterior, pero yo creo que no solo no está peleado, si no que el amor es el camino más directo a la abundancia física, mental y espiritual, simplemente por sostener en nuestra operación valores que son amor en activo, fundamentos del bien que otorgan valor, como bien dice su nombre, estando alertas de ser  duros con los problemas pero suaves con las personas,  celebrando nuestras diferencias construyendo acuerdos, honrar nuestras raíces, tener el valor de aceptar lo que tengamos que aceptar, ser líderes con pies en la tierra, reconocer el valor del lugar que ocupan en este sistema nuestros verticales y horizontales tal y como a mí me gustaría ser reconocido, trabajando sin desquitarme,  haciéndome cargo de mis vacíos, pidiendo perdón cuando tenga que pedir perdón, entendiendo que a veces no es el qué si no el cómo lo que marca el resultado, que no hay nada más rentable que el amor a un proyecto y que no vamos a conseguirlo si nos destruimos por un resultado.

Una cultura de incumplimiento y sin amor  nos envenena pero a veces comprendemos su importancia en su ausencia y está en mi el volver a empezar a sanar y sembrar amor para vivir bien en cualquier área de nuestra vida actuando desde el corazón.

 

Con amor de mi familia Life Achievement Platform para la tuya.