Trabajo se escribe con M de Mujer

Trabajo se escribe con M de Mujer.

 

Marzo ha marcado trascendentalmente la historia de muchas naciones, sin mencionar lo que representa de manera particular para gran cantidad de la población mundial de manera personal, pero más allá de todo, el tercer mes de calendario toma relevancia debido a lo acontecido el 3 de mayo de 1908 en Chicago, donde se celebró por primera vez el “Día de la Mujer”.

 

En la actualidad es común olvidar los orígenes de esta conmemoración y aún más reducirlo a un tema meramente de género. El propósito que persiguieron mujeres como Clara Zetkin o Rosa Luxemburgo, entre otras próceres de igual dimensión moral, trascendía una condición genética, deseaba posicionar a la mujer en el mundo político, laboral e intelectual no por el solo hecho de ser mujer, sino por el derecho que todo ser Humano tiene a la igualdad y participación mediante el camino más digno y profundo: el Trabajo.

 

El día Internacional de la Mujer Trabajadora fue proclamado como una fecha inmortal en 1910 durante la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas en Copenhague, donde no solo se exigía el derecho al voto si no su inclusión al mundo laboral en mejores circunstancias legales y humanas.

 

Mientras esto sucedía en Dinamarca, en México se cocinaba una “revolución” que dejaría al país en ruinas y retrasaría por décadas la inclusión de la Mujer, a pesar de lo que muchos autores románticos proponen exaltando el papel de las “Adelitas”, pues ellas y las soldaderas, al finalizar esta guerra civil, regresaron a la oscuridad de las cocinas.

 

Las Grandes Guerras Mundiales, por paradójico que pueda parecer, fueron impulsoras para el Movimiento, debido a la necesidad de mano de obra que mantuviera activa la economía y diera aliento a las tropas, además de armamento necesario para ganar el conflicto armado.

 

En 1975 la ONU Celebró el “Año Internacional de la Mujer”, dos años más tarde invitó a todos los estados parte de la Asamblea General a que proclamaran un día del año como “Día de las Naciones Unidas para los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional”. Finalmente, para el centenario del movimiento en 2011, comenzó a operar la Entidad para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer (ONU Mujeres).

 

En la actualidad, en México el 43.8% de las personas ocupadas formalmente son Mujeres, ellas han incursionado en ámbitos tan diversos como el sector de la construcción (11%), manufactura (34.5%), en el comercio (51.3%) o en el sector no financiero privado (47.9%).  El trabajo no remunerado en el hogar y el cuidado realizado por mujeres representa el 18% de PIB del país, cifra importante ya que en otro tiempo no era siquiera reconocido. Actualmente dicho trabajo tiene un valor neto promedio anual de $47,400 pesos.

 

En la actualidad es IMPOSIBLE imaginar nuestro mundo, en cualquiera de sus facetas, sin la trascendente participación de la mujer, todos trabajamos o trabajaremos bajo el liderazgo de una Mujer en nuestra vida profesional, pues 4 de cada 10 empresarios prefieren confiar la dirección de sus empresas en manos de una.

 

La mujer participa prácticamente en todos los sectores económicamente activos, siendo el de servicios financieros el que mayor ocupación registra con un 49.5%, mientras que la agricultura, pesca y construcción la que menor registra con tan solo un 10.9%.

 

Las Micro Empresas son las que mayor ocupación femenina registran en México con un 49.4%, ya sea como colaboradoras o emprendedoras, lamentablemente la ocupación se reduce conforme el tamaño de la empresa aumenta. En general, el trabajo de todas las mujeres mexicanas representa el 54.7% de la carga total de trabajo en el país.

 

En México no existen las condiciones para garantizar que la Mujer cuente con los mismos beneficios y oportunidad, además vive en un ambiente lleno de desventajas sistemáticas que le impiden explotar y detonar todo su potencial. Es responsabilidad de TODOS lograr que la Mujer Mexicana Trabajadora deje de vivir en un contexto sui generis dentro de las modernas democracias incluyentes, como una exiliada, y ocupe en igualdad el lugar que por derecho merece.

 

De los Hombres que Trabajan en LAP, con Admiración y Respeto.